jueves, 12 de mayo de 2011

Niebla


Sabes? tú siempre has estado ahí en mis noches, siempre has tenido una lágrima para compartir conmigo, me has alumbrado el cielo y me has apagado muchas lunas.

Sabes? nunca me has pedido explicaciones, motivos, ni respuestas. Tampoco me has preguntado nunca, y quizá por eso hay cosas que no te he contado, nunca me lo has echado en cara, nunca te molestaron esa clase de cosas. Solo esperas a que vuelva, porque sabes, que tarde o temprano lo haré.

Han cambiado mucho las cosas desde que no estas, y se que quieres escucharlas todas, pero no se si me quedan letras para hacer brotar las palabras que necesitas oír.
El mundo continua girando sin desviarse de su rumbo, como siempre, como mi vida, que gira deprisa, aunque cambiando de dirección. Ya sabes que no me gustan las medias tintas ni los lugares a largo plazo. Nunca pertenecí a ningún lugar distinto, pero tampoco me quedo mucho en el mismo. No me gustan las despedidas, te lo he contado muchas veces. Me parecen algo serio, y la seriedad es algo que no va conmigo.

No te voy a intentar engañar, no serviría de nada, me conoces muy bien, el tiempo no pasa por mis costumbres ni manías, y tampoco por mi forma de sentir. Sabes que recurro a ti porque han vuelto. Volvieron hace poco, cuando pensé que ya no querían verme mas. Pero esta vez su viaje me ha descolocado más de lo habitual, tenían diferente sabor. Me asombra su bipolaridad, el paso de dulce a salado, un sabor amargo que no me acaba de convencer, ya sabes que siempre fui una chica golosa.

En el fondo creo que las echaba de menos, me sentía vacía sin ellas, pero hubiese preferido que se quedasen con aquel sabor dulce que tenían al principio. Su reciente amargura me provoca incertidumbre, y la paciencia no es una de mis mayores virtudes. Y ahora no las entiendo, no se que quieren decirme, no se que camino tomar. El debate infinito entre la razón y el corazón, entre las voces que me abruman y la mía, que tiene miedo de salir, siempre se le quedaron grandes este tipo de situaciones. O alomejor pequeñas, ya no me acuerdo, han pasado muchos años desde que no tenían ese sabor, y no es algo que haya querido mantener en el recuerdo.
Ni siquiera quiero pensar en su recuerdo.

Con el numero de palabras que dejo detrás supongo que ya sabrás de que te hablo. Volví a caer en la trampa,y esta vez creo que ni siquiera había anzuelo, de nada sirvieron los rasguños ni las cicatrices pasadas, no han sido suficiente, y creo que nunca lo serán.
Me perdí en su sonrisa y cuando quise volver y encontrar el camino ya era demasiado tarde, no había migas de pan para guiar mis pasos, me había quedado ciega, o quizá es que tampoco puse mucho empeño en abrir los ojos.

Y ahora...no se donde estoy, y no se desde donde te escribo, pero se que te llegarán mis palabras. Sería tanto pedir que pudieses ayudarme a encontrar la respuesta...seguramente sería más fácil. Nunca entendí tu manía de soltar mi mano y dejarme sola, sigo tropezándome de la misma forma que el primer día y te empeñas en que algún día encontraré mi punto de equilibrio. Me atrevo descaradamente a decirte que creo que no tengo equilibrio, la línea que separa mi cielo del suelo es tan fina que no soporta el viento que la mece esta primavera.

La noche comienza a refrescar, supongo que es hora de levantarse, seguir caminando y perdiendo dudas tras mis pasos. No te preocupes por mi, ya sabes que al final siempre consigo aguantar la respiración. Al fin y al cabo...fuiste tú quién me enseñó a dejarme el corazón en cada paso, aguantando el aire por si hiciese falta.
Espero no tener que robarte más noches, ya sabes que siempre traigo malas noticias,y además prefiero las suyas. ¿Crees que que ya es tarde para que me deje robárselas?

No me tengas en cuenta el cambio de tiempo verbal, sabes bien que siempre sentí debilidad por escribir en pasado.


Pues..¿ tampoco ha girado tanto el mundo no?